Amaranta Hank
Libros, relatos de frontera e influencias lectoras
Dos libros propios y una antología colectiva muestran distintas facetas de la escritura de Alejandra Omaña. Sus lecturas van de García Márquez a la narrativa contemporánea.
Relatos de frontera
Publicado en 2017, Relatos de frontera surgió de la región donde Omaña empezó a hacer periodismo. Aborda la frontera colombiana, con el conflicto y las desigualdades que marcan la vida de sus habitantes. La experiencia local se convierte en punto de partida de historias con un contexto social más amplio.
Al hablar del libro distinguió la ficción de un relato directo de su propia vida, incluso cuando la experiencia aportaba material. Esa diferencia ayuda a acercarse a la obra: un escenario conocido no convierte cada suceso en una confesión personal. La frontera es un entorno vivido y, a la vez, un espacio narrativo.
Desnuda y la escritura de la experiencia
Intermedio publicó Desnuda en 2023. El libro se adentra en su experiencia en la industria para adultos y en la relación entre Alejandra y su personaje público. Es una crónica personal de un entorno laboral del que ya había hablado en entrevistas y que aquí aborda con la extensión de un libro.
Los encuentros literarios también ofrecieron espacios de conversación sobre la obra. El programa de la Temporada de Letras 2024 de la Universidad de Nariño incluyó una presentación con Carol Ramírez. Su bibliografía incorpora además una colaboración en Cuerpos, antología que reúne a veinte escritoras colombianas, junto a sus dos libros propios.
Leer más allá de sus propios libros
En un pódcast literario de 2019, Hank habló de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez; Desgracia, de J. M. Coetzee; y El hombre de la cámara mágica, de Pedro Badrán, entre los libros importantes para ella. La conversación permitió conocerla como lectora, además de autora.
La lectura también aparecía en una descripción más tranquila de sus aficiones cotidianas. En 2018 dijo que disfrutaba de la naturaleza, el silencio y los libros electrónicos, además de la salsa antigua y las películas de terror de bajo presupuesto. Eran las preferencias que compartía entonces, como trasfondo personal de una trayectoria pública a menudo tratada de forma mucho más ruidosa.